Con la llegada del otoño y la proximidad del invierno, nuestro organismo experimenta ajustes fisiológicos sutiles para conservar el calor corporal y mantener sus funciones vitales. Entre estos cambios, el sistema gastrointestinal suele ser uno de los primeros en reaccionar. Comprender los efectos del frío en la digestión permite adaptar nuestros hábitos diarios para mantener un tránsito intestinal ágil durante todo el último trimestre del año. ¿Qué relación hay entre la temperatura ambiental y tu intestino? Aunque tendemos a pensar que la digestión depende exclusivamente de lo que comemos, el entorno juega un papel determinante. Durante las épocas de bajas...